El ADN del discipulado: enviar y dejar ir
Resumen: Jesús no estaba actuando sin pensar. Estaba aprovechando bien los recursos.
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Resumen: Jesús no estaba siendo imprudente. Estaba aprovechando bien sus recursos.
Jesús tenía una manera audaz de capacitar. En Lucas 10 eligió a 72 discípulos, los puso en parejas y luego los envió a los pueblos y aldeas cercanos a predicar, sanar y expulsar demonios. Muchas veces me he preguntado por qué Jesús eligió esa manera de capacitarlos. Parecía muy probable que los discípulos fracasaran por completo.
El método de Jesús puede recordarnos a alguien que arroja a otra persona a aguas profundas para que aprenda a nadar. (¿A alguien se le viene a la mente la palabra «imprudente»?) Pero Jesús no estaba siendo imprudente. Estaba aprovechando bien sus recursos. Sabía cómo difundir su mensaje lo más lejos y ampliamente posible en el poco tiempo que tenía. Jesús también sabía algo que nosotros no sabíamos: tenía recursos que hacían que enviar a sus discípulos fuera un paso razonable y estratégico para expandir su ministerio.
El primer recurso que les dio fue su autoridad, una autoridad de otro reino. Como representantes de un rey, los discípulos proclamarían con valentía y confianza las buenas noticias de ese rey y su reino. Hombres sin estudios declararían la verdad, no con elocuencia, sino confiando en la grandeza de quien los había enviado.
El segundo recurso que les dio fue el Espíritu Santo. Los discípulos impondrían las manos sobre los enfermos, pero era el poder de Dios el que sanaba. Abrirían la boca para predicar en obediencia, pero el Espíritu ungiría sus palabras, llevando a las personas a reconocer su pecado, arrepentirse y tener fe. Se enfrentarían a situaciones dominadas por demonios, pero la santidad de Dios limpiaría el alma.
Si no enviamos y preparamos a nuestros grupos pequeños para predicar, sanar y expulsar demonios, impedimos que el ministerio de Jesús se expanda. Cuando adoptamos la audaz manera de capacitar de Jesús, enviaremos a sus seguidores a los pueblos y aldeas cercanos. Les irá bien. No se ahogarán porque tendrán lo que necesitan. Enviar y capacitar van de la mano.
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