ADN: fruto
Resumen: El fruto que Jesús busca es el amor.
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Resumen: El amor es el fruto que Jesús busca.
La presencia de fruto dice mucho sobre la vida de una persona. En Juan 15:8, Jesús dijo: «Cuando ustedes producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos» (NTV).
En este pasaje, Jesús destacó que entre él y nosotros hay una relación de amor, no la de un esclavo con su amo, sino la de un amigo con otro amigo. «Así como el Padre me ha amado, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor» (Juan 15:9, HCSB).
El amor es el fruto que Jesús busca.
Jesús sabía que el Padre lo amaba. Por eso, compartió ese amor con los demás. Permanecer en su amor significa saber por experiencia que somos amados. Y cuando sabemos que somos amados, compartimos amor y demostramos que somos verdaderos seguidores de Jesús.
Hay muchos aspectos del reino de Dios que no dependen de nosotros: por ejemplo, que alguien de nuestro grupo pequeño decida seguir a Jesús, o que las personas del grupo compartan fielmente el evangelio y empiecen tres grupos pequeños nuevos (¡sería maravilloso!). Pero las decisiones de los demás no dependen de nosotros.
Lo que sí depende de nosotros es convertirnos en personas que aman e impulsar a otros a ser personas que aman. El amor nos impulsa a salir de nuestro círculo social y nuestra cultura para compartir el evangelio. El amor nos lleva a dejar de lado nuestros propios deseos para dar con generosidad. El amor mueve a las personas a sacrificar tiempo y comodidad para que otros puedan descubrir a Dios.
¿Qué pasaría si aprovecháramos cada oportunidad para ayudar a nuestros grupos pequeños a convertirse en personas que aman? ¿Con quiénes compartirían el evangelio? ¿Cuánto tiempo sacrificarían para que otros pudieran escucharlo? ¿Con cuánta generosidad darían para que otros pudieran escucharlo?
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