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Herramientas para grupos pequeños: practicar la oración

Resumen: Asegúrate de que los miembros sepan que no tienen que orar mucho tiempo; las oraciones sencillas y sinceras son suficientes.

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Vista desde arriba de un grupo de adolescentes sentados en círculo durante una terapia grupal para víctimas de acoso escolar

Resumen: Asegúrate de que los miembros sepan que no tienen que orar por mucho tiempo; basta con hacer oraciones sencillas y sinceras.

En la serie de blogs «Caja de herramientas» responderemos algunas de las preguntas más comunes sobre cómo guiar grupos pequeños. Si tienes alguna pregunta que te gustaría que respondiéramos, ¡envíanos un mensaje!

¿Cómo podemos orar en grupos pequeños?

Una de las primeras prácticas que los nuevos creyentes necesitan desarrollar es la oración. Aprender en un grupo pequeño no solo es seguro por el tamaño del grupo, sino que también anima, porque cada semana se escuchan testimonios. En los grupos pequeños hay personas de distintos entornos y con diferentes personalidades. Por eso, debemos hacer que la oración sea sencilla y abierta para todos.

Después de que los miembros compartan lo que les causa estrés o les quita las ganas de vivir, anímalos a orar por la persona que tienen a su derecha (o a su izquierda) y sigan en círculo. Asegúrate de que sepan que no tienen que orar por mucho tiempo; basta con hacer oraciones sencillas y sinceras.

Procura que tus oraciones no tengan palabras ni frases propias del lenguaje cristiano. Da el ejemplo con oraciones breves que pidan: «Ayúdame…», «Guíame…», «Provee…», «Anímame…», «Sáname…», «Líbrame…», «Dame…». A los líderes les resulta muy fácil dar «sermones» o hacer largas declaraciones en sus oraciones, porque han vivido mucho con Dios y han aprendido mucho sobre quién es él. Pero a los grupos pequeños les hace más bien escuchar a su líder simplemente pedirle ayuda a Dios. Estas oraciones se pueden repetir.

Una manera de ayudar a los grupos pequeños a profundizar en su vida de oración es usar las Escrituras al orar. Es importante usar frases de pasajes que el grupo haya estudiado antes. Reconocerán esos pasajes y crearán vínculos más profundos con Dios, el Espíritu Santo y las Escrituras.

¿Y si a las personas les da vergüenza orar en voz alta?

Si les cuesta orar en voz alta, aun así pueden orar en silencio. Cuando les toque orar, dales tiempo y luego continúen cuando digan «amén». Espera sentir la presencia de Dios de maneras poderosas durante la oración silenciosa de alguien. Díselo a esa persona y al grupo para que quien siente timidez al orar sepa que sus oraciones importan.

Mantener pequeños los grupos de estudio bíblico también ayuda a que las personas tímidas se sientan menos estresadas. Quizá se animen más a orar en voz alta si hay pocas personas. De vez en cuando, pregúntale a la persona tímida si ya está lista para orar en voz alta. Mientras tanto, anímala a orar en voz alta en casa, cuando esté sola, para que se acostumbre a escuchar su propia voz al orar.

Recuerda: la oración es una práctica, ¡así que hay que practicarla!

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